Un paseo por Mérida


Hace unos días recalé en Mérida en uno de esos múltiples viajes que hago en esta nueva fase vital de Holandés Errante. Como tenía cierto tiempo y hay que empezar con la operación bikini me propuse dar un paseo por la ciudad, uno que no fuese el típico del Teatro – Anfiteatro – Puerta del Museo – ¿A ver donde me ponen unas migas?
 
Encontré algunas rutas en la Web de Turismo de Mérida, pero ninguna me convencía ya que no quería perderme los parques de la orilla del Guadiana y me daba vergüenza no ver alguna piedra, que se le va a hacer prefiero los parques a las ruinas romanas. Finalmente me decanté por una mezcla de las rutas: "Un Paseo por el Valle del Albarregas", "Paseo por el Centro de la Ciudad" y "Paseo en Torno a las Orillas del Guadiana". El resultado un largo y agradable paseo, básicamente bonito salvo los alrededores de la estación de tren en el que me metí sin darme cuenta en un polígono industrial. 
 

El paseo es un poco largo ya que me llevó mas de una hora y media, pero es prácticamente llano, con nula dificultad y, sin calor, es muy agradable viendo un poco de todo.

Salí del puente romano, un puente sorprendentemente largo, para rápidamente buscar el parque de la Isla junto al río Guadiana. En la orilla había múltiples monumentos que me fui perdiendo por pasear entre árboles, ver pajarillos y deportistas. Por el camino me encontré con el molino que es el Albergue de peregrinos y un puente del ferrocarril, me llevo un rato descubrir lo que era ya que últimamente las vías siempre están enterradas.
 

 

 

 
Al llegar al puente no se nos acaba el parque, todavía podemos disfrutar del paseo subiendo por el arroyo Albarregas. Aquí nos encontraremos dos magníficos acueductos y un polígono industrial un poco anodino, aunque recorriendo el parque por la orilla norte probablemente no me hubiera dado cuenta.
 

 

 

 

Al final del acueducto de San Lázaro me encontré el inicio de la ruta del agua y una gran sorpresa: "El circo romano". En realidad en un inmerso descampado con piedras alrededor, pero sorprende su tamaño. Cruzamos la carretera y las vías del tren y ya subimos hasta el teatro y anfiteatro. A partir de aquí intentamos volver al puente romano y nos encontraremos por el camino el foro romano y el templo de Diana, me encantó este último. Para cerrar nos encontramos el edificio de la Junta de Extremadura que está en la alcazaba, también impresionante.
 
Después de esto una ducha y a seguir trabajando.

 

 
 
 
 
 
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