Un paseo por el parque Dunar de Matalascañas


Los veranos siempre terminamos picando y vamos unos días a la playa de Matalascañas en Huelva. Buscando, buscando, … es posible encontrar alternativas al típico turismo de sol y playa, y es que el pueblo está pegado al Parque Natural de Doñana y rodeado por pinares y dunas, protegidos con uñas y dientes por nuestra denostada crisis inmobiliaria.
 
Hace unos años crearon una serie de caminos sobre las dunas y pinares muy bonitos, de los que se encontraban habitualmente en las costas de Cádiz y Huelva en mi infancia. Si el día no amanece con un sol rabioso es una buena idea darse una vuelta por ellos y eventualmente ir al Museo del Mundo Marino.
 
Desde la parada de autobuses de línea, justo en la entrada del pueblo, podremos acceder tanto al mirador de Doñana como al Parque Dunar. Ambos merecen la pena, y en ambos nos encontraremos los restos de una civilización cercana, caracterizadas por el botellón y las bolsas de plástico necesarias para transportar las botellas. Como comentaba ambos paseos merecen la pena, y si hubiese conocido los recorridos con anterioridad, hubiese conectado los caminos ya que al salir del Mirador de Doñana y yendo al oeste por el paseo accederemos a una de las entradas del parque Dunar.
 
 
 
Se sale del aparcamiento y se sube hasta un pequeño mirador desde el que veremos Matalascañas, la playa y el Parque Dunar. El mirador está sobre una duna fósil.
 
Fácil, corto y merece la pena sólo por ver el pinar.
 
 
 
 
 
Igual, la salida es desde la entrada de Matalacañas, a la altura de las paradas de autobuses de línea. Está perfectamente señalado ya que es de los pocos atractivos de Matalascañas aparte de las playas. Es también el acceso al Museo del Mundo Marino, un museo bastante bien resuelto.
 
Hay múltiples caminos a escoger. La ruta que yo seguí se inicia por la pasarela que pasa sobre las dunas y lleva hasta la playa. A lo largo del camino salen dos senderos sobre la arena, yo seguí el segundo buscando el museo, baje hasta el museo y después tomé el camino que lleva de vuelta al principio del parque.
 
Es un paseo corto, fácil y muy agradable. Hay momentos que se tiene la impresión de estar fuera de la civilización. La única dificultad, por decir algo, es que gran parte del camino se realiza sobre arena y no es el terreno más cómodo para caminar.

 

 

 

 

 

 

 

 
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