Ruta del patrimonio Geológico y Arqueológico de los Barruecos


BarruecosEn otro de los momentos de escapada volví a ir a Malpartida de Cáceres para seguir conociendo el Monumento Natural de los Barruecos. En su momento fue un sitio que me sorprendió mucho por lo bonito, accesible y cerca de Cáceres que está. Teniendo un par de horas muertas en Cáceres no hay excusa para no hacer una visita y dar un agradable paseo.

Esta vez iba con mas tiempo y me decidí por hacer una de las rutas mas largas la "Ruta del patrimonio Geológico y Arqueológico" estimada en unas 2 horas, circular, de unos 3,7 km y con unos 300 m de desnivel (prácticamente plana).

Esta vez conocía el camino hasta el centro de interpretación de los Barruecos y el museo Vostell con lo que me lié menos para llegar. Hay que seguir las indicaciones a los Barruecos que encontraremos ya en la autovía de la plata. Estas nos llevarán a Malpartida de Cáceres, después nos harán rodearla y con alguna que otra confusión llegaremos al aparcamiento del Centro de interpretación. La senda parte directamente del acceso al museo, que está enfrente.

 

 

El camino a partir de ahí no tiene perdida y está bastante bien señalizado. Tomaremos una senda que discurre paralela al carril de los coches, al poco se desbía a la izquierda donde volveremos a encontrarnos con la pista y otro aparcamiento. Los Barruecos están llenos de aparcamientos. Lo interesante de este punto es que comienza una senda accesible para discapacitados y uno de los trayectos más bonitos del sendero.

 

 

Me parece una iniciativa loable el crear zonas del monte accesibles y que todo el mundo pueda disfrutar de un hermoso paraje. Aunque no puedo evitar recordar una expresión que oí en Iguazú: "parque altamente intervenido". Otro camino similar y que merecía mucho la pena es el sendero de valdeinfierno en los Alcornocales.

En este sendero bautizado como paseo de los sentidos, un nombre un poco pretencioso nos encontraremos con restos arqueológicos, tumbas excavadas en la roca, pinturas rupestres, rocas de diversas formas y tamaños que recordarán a setas, tiburones, tortugas, … He de reconocer que no supe identificar las pinturas rupestres, pero todo lo demás es suficiente para amenizar el paseo.

 

 

Al rato llegaremos al final del camino accesible y continuaremos por una tranquila senda entre piedras y prado. Estamos en el punto crítico del sendero, donde nos enfrentamos a una señal que nos indica que tenemos que ir tanto a derecha como a izquierda. Agg, ¿Qué hacer?. En realidad la marca de ir a la izquierda es para dar un pequeño rodeo que nos traerá de vuelta al mismo sitio habiendo visto, si eres perspicaz – yo lo lo fui, sólo vi peñas y cigüeñas-, otra pintura rupestre.

 

 

Nos encontramos en el punto más alejado de la ruta y emprendemos el regreso con el aliciente de encontrarnos, en pleno campo, con algunas esculturas Wolf Vostell como la de un coche empotrado en un bloque de hormigón. Al poco llegaremos a la charca, al museo y al coche.

Cerramos así un bonito momento de esparcimiento en un paraje precioso.

 

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