Realidad Aumentada.


 

En el concepto de realidad aumentada (en inglés Augmented Reality o AR) se agrupan aquellas tecnologías que permiten la superposición, en tiempo real, de imágenes, marcadores o información, sobre imágenes del mundo real. Se crea de esta manera un entorno en el que los objetos virtuales se fusionan con los objetos reales. 
 
La realidad aumentada es pues una tecnología que ayuda a enriquecer nuestra percepción de la realidad a través de un medio gracias al que la información del mundo real se complementa con la del digital.
 
El concepto no es nuevo, lo podemos encontrar desde hace ya algunas décadas tanto en la realidad como en la ficción.

 

 
Pero no ha sido hasta hace poco que se ha vuelto accesible gracias al dispositivos fáciles de usar y sobre todo portátiles. Los adelantos en dispositivos móviles, fundamentalmente en los smartphone, la conectividad permanente y la evolución de las tecnologías que combinan el mundo real con la información virtual, han dado lugar a que la realidad aumentada esté ya preparada para entrar en el sector de consumo de forma generalizada.
 
A grandes rasgos el funcionamiento de la realidad aumentada se muestra a continuación: la tecnología actúa como una lente a través de la cual vemos el mundo físico (básicamente gente, lugares y cosas).
 
 
 
Así para componer un servicio de realidad aumentada son necesarios 4 ingredientes básicos:
 
  • Un elemento que capture las imágenes de la realidad que están viendo los usuarios. Basta para ello una sencilla cámara de las que están presentes en los ordenadores o en los teléfonos móviles.
  • Un elemento sobre el que proyectar la mezcla de las imágenes reales con los elementos virtuales: la pantalla de un ordenador, de un teléfono móvil o de una consola de videojuegos.
  • Un elemento de procesamiento. Su cometido es el de interpretar la información del mundo real, generar la información virtual que cada servicio concreto necesite y mezclarla de forma adecuada. Nuevamente encontramos en los PCs, móviles o consolas estos elementos.
  • Un elemento «activador de realidad aumentada». En un mundo ideal el activador sería la imagen que están visualizando los usuarios, ya que a partir de ella el sistema debería reaccionar. Pero, dada la complejidad técnica que este proceso requiere, en la actualidad se utilizan otros elementos que los sustituyen. Se trata entonces de elementos de localización como los GPS que en la actualidad van integrados en gran parte de los Smartphone, así como las brújulas y acelerómetros que permiten identificar la posición y orientación de dichos dispositivos, así como las etiquetas o marcadores del tipo RFID o códigos bidimensionales, o en general cualquier otro elemento que sea capaz de suministrar una información equivalente a la que proporcionaría lo que ve el usuario, como por ejemplo sensores. En un caso ideal, algunos de estos elementos podrían llegar a eliminarse.

 

 

 

Las posibilidades de adaptación de la realidad aumentada a las diferentes actividades cotidianas son muchas y muy amplias. Y es que precisamente aquí es donde radica todo su potencial.
 
Estas técnicas se pueden usar en:
 
  • Juegos
  • Enseñanza
  • Marketing y venta
  • Viajes y guías turísticas
  • Procesos de mantenimiento
  • Procesos de búsquedas
  • Social media
  • Medicina
  • Servicios públicos
  • Información en tiempo real
  • Buscadores visuales.

 

 
 
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