Mercader de Inteligencia de John Boyd


Mercader de inteligencia Después de ilustrarme con la "Breve historia de casi todo" volví a los orígenes con " Mercader de Inteligencia" de . Volvemos a la ciencia ficción de los 70 (concretamente 1972), aunque el autor no lo conocía, la colección a la que pertenecía, Super Ficción de Martínez Roca, pocas veces decepciona.

Nos encontramos con el dueño de una farmacéutica que está lanzando un producto que mejora la memoria de las personas. Su hijo es retrasado, de ahí su interés por los productos que incrementen la inteligencia. Su mujer una deseable alcohólica. En el transcurso de las pruebas del medicamento detectan otro que mejora la inteligencia, pero con el problema de que provoca tumores cerebrales al 40% de los pacientes y hay un 10% a los que no les afecta. Frente a una inminente quiebra del negocio decide suministraselo a su hijo (¿quién ha recordado Flores para Algernon?) y tomárselo él. Con la lógica de que el hijo mejor muerto que tonto y que él si muere les deja el seguro al resto de la familia, aunque sea fraude.

Hasta aquí bien. Tenemos unos buenos mimbres para una novela de ciencia ficción, aunque quizá el autor a cargado las tintas con la situación de la familia. A partir de este punto es cuando empiezan las sorpresas. La novela empieza a avanzar a trompicones, con hilos argumentales inconexos y haciendo gala de una moral cuestionable (o completamente ofensiva desde un punto de vista más moderno).

A medida que avanza la inteligencia del hijo, el padre decide educarlo y marcar las improntas correctas para su desarrollo, lo lleva a las carreras de caballos y de acampada a pescar. El objeto de estas escapadas es !!hablar de sexo¡¡ !!Tienes en tus manos a la persona que marcará el futuro de la humanidad y de lo primero que le hablas de tus antiguas novias¡¡. Además el hombre pretende ser claro en sus exposiciones y hace comparaciones de la calidad de "te acuerdas de la chica del hipodromo, pues era una tabla en comparación".

La madre decide oponerse a la medicación del hijo. La solución amenazar con divorciarse y montar un lupanar con el resto de madres de mediana edad del barrio. El padre para evitarlo se va de viaje de trabajo pero hace como que abandona la casa, o le recrimina las presuntas relaciones incestuosas, todo ello para que recaiga en la bebida y se tranquilice.

El punto álgido del disparate es cuando evalúan al nuevo genio psicológicamente y la mayor preocupación que tienen los padres es si será Gay.

Así la historia llega al penúltimo capítulo donde mejora puntualmente para volver a desplomarse en el siguiente.

Todo esto conforma una pequeña novela, de 150 pg, que tiene muy poco que aportar.

 

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