Los primeros hombres en la luna. H G Wells


Primeros hombres en la lunaLlevo años queriendo leer esta novela. Más o menos desde que vi la película en una tarde de Agosto o quizá de domingo (cuando eran infinitas y profundamente aburridas, por lo menos en el siglo pasado). La Película era El primer hombre en la luna (1964) de Nathan Juran. Tardé años en descubrir que estaba basada en una novela de .

Lo siguiente fue encontrar una traducción. La que encontré es de las más terribles que me he echado a la cara últimamente, quizá tenía que haberlo leído en inglés. A parte de construcciones antiguas, que era algo de esperar, me he encontrado frases sin sentido, rebuscadas, errores gramaticales, letras equivocadas,… parecía una mezcla de una traducción de los años 40 – 50 y un OCR no muy fino. Es cierto que después de los dos primeros capítulos ya ni te das cuenta, pero has de superar el umbral de entrada.

La historia me pareció bastante fresca. Siempre me enfrento a Wells con un cierto recelo ya que algunas de sus novelas son auténticos manifiestos de socialismo utópico y rompen el poco ritmo que las historias pudieran tener.

En este caso nos encontrados con dos personajes. Un arruinado Mr. Bradford, hombre de negocios que se ve obligado a retirarse al campo a escribir obras de teatro mientras espera tiempos mejores. Y Dr. Cavor, adinerado y abstraído científico. Bradford trabará amistad con Cavor debido a la mala costumbre que tiene este de hacer ruidos mientras piensa y un paseo ritual que lo lleva frente a la ventana de Bradford distrayéndolo se su labor. Mientras Bradford intenta disuadir a Cavor de que realice estos paseos se entera, con gran dificultad, del descubrimiento que persigue el científico: un material que no se viera afectado por la gravedad. Bradford enseguida le ve el potencial económico del descubrimiento y se empeña hasta que consigue asociarse con el científico.

Los personajes que presentan un gran contraste. Por un lado el científico brillante que persigue el conocimiento por si mismo, completamente inconsciente de las consecuencias que pueda acarrear. Por otro la mente práctica que identifica rápidamente las oportunidades que se le presentan, y que tampoco atiende a las consecuencias que esto pueda acarear.

Ambos se empeñan que crear un objeto que demuestre que tal material es posible y diseñan una esfera con un ingenioso sistema de cortinillas por el que pueden controlar que zonas de esta se ven afectada por la gravedad y consecuentemente guiar su movimiento. Y como el movimiento se demuestra andando el siguiente paso será un viaje a la luna.

Al llegar, se encuentran con que está amaneciendo y de pronto la luna estalla en actividad. Los ríos de aire se evaporan, los hielos se licuan, las plantas crecen, los animales ocultos en el interior de la luna salen a disfrutar del día y con ellos los pastores selenitas.

Nuestros protagonistas se ven atrapados y consiguen escapar después de una gran discusión sobre como afrontar la experiencia. Aquí se vuelve a poner de manifiesto la diferencia de caracteres los protagonistas por un lado Cavor que busca conocer mejor a los selenitas a pesar del trato que le dan, por otro lado Bradford que oscila entre la depresión y la violencia asesina, que busca volver a casa a toda costa y mas desde que ha descubierto que el metal del que están hechas sus cadenas es oro. Aparece una nuevo protagonista, la raza selenita, que se irá descubriendo como una sociedad altamente especializada e industrializada en la que los individuos están completamente adaptados a su función y educados para cumplirla, llegando al punto en que se deforma y mutila a los individuos para adaptarlos a las necesidades de su trabajo y se les duerme y arroja al suelo mientras no son necesarios.

La novela no deja de ser una crítica a determinadas actitudes de las personas y la sociedades contado de una forma llevadera y hasta entretenida.

 

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