La máquina de asesinar. Gastón Leroux. 2


Como no podía ser menos había que leerse la segunda parte de la "Muñeca sangrienta" y aclarar los muchos misterios que se quedaban en pie. Así que le metí mano a " La máquina de Asesinar" de , escrita en 1923.

Aunque parezca que no, el año en que se escribió es me pareció relevante al leerla. A medida que la leía no pude dejar de recordar personajes entrañables como Sherlock Holmes (1887), Arsenio Lupin (1907), Padre Brown (1911), Frankenstein (1818), Drácula (1897), Terminator T 800 (1984) o el Vengador tóxico ()(1984).

La novela es prácticamente continuación del anterior y toma la acción poco después de la muerte de Benito Masson en la Guillotina. En ese momento un personaje mudo y muy fuerte irrumpe en una tertulia de las comadres del barrio donde vivía Benito arrastrando consigo a la bella Christine. Pronto descubriremos que es un muñeco al que se le ha implantado el cerebro de Benito, dotado de fuerza aumentada usando radiación y que crea una ola de pánico en París. Involucran en la investigación del caso a un oscuro personaje, antiguo ladrón, que irá revelando poco a poco los misterios del "muñeco sangriento", los asesinatos por los que juzgaron a Benito, el horror de los Vampiros y hasta desvelará la existencia de horribles sectas de asesinos en el seno de Francia. Nada mal para una novela escrita a principios del S XX.

Conseguí aclárame sobre lo que era:

  • "La muñeca sangrienta". Un muñeco mecánico con componentes biológicos que lo recubrían (creo que la piel y los nervios), con un cerebro implantado. Claramente un pobre plagio de Terminator.
  • "La máquina de asesinar". Pues quien va a ser, el hombre, el único que no para de inventar nuevas formas de matarse. En este punto no puedo dejar de evocar a Javier Krahe y a su "Hoguera"

Si bien se va ralentizando poco a poco, la acción, al principio, es digna de cualquier novela moderna. No deja de sorprender el cómo se trata a la ciencia y lo próximo que está a la magia, me pregunto hasta qué punto era real ese sentimiento y hasta qué punto ficticio. En algunos momentos parece que los personajes hablan de la ciencia con la misma reverencia y asombro con que nosotros hablamos de las por las posibilidades que ofrece que nuestro nuevo móvil unido a los maquiavélicos poderes de google.

Entretenida, divertida y un poco menos truculenta que la anterior. Y me quedo con la sensación de que si el autor viviese ahora sus películas serían espectaculares… y probablemente de serie B.

Visto que me está saliendo un post evocativo, dejo dos frases del libro

– ¿La ciencia? – preguntará alguien – ¿No se hablaba ahora mismo de Satanás?.
– Está bien … Está bien … La verdad es que algún día se llegará a un acuerdo respecto al nombre que ha de darse a cuanto nos aleja del Primitivo Candor …

— 

Un suero radiactivo le ha convertido en algo cuyas consecuencias no has medido en todo su alcance…

 

 

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