Ibon de Plan en el Pirineo Aragones


Ibon de Plan

Una de las sorpresas de este verano ha sido la ruta del Ibon de Plan, o de la Basa de la Mora, desde el refugio de Labasar. Resulto una gratísima sorpresa, el camino es corto, bonito, requiere poco esfuerzo y sin embargo es un paseo de alta montaña que discurre justo a la altura en que el paisaje cambia y los árboles dejan paso a las praderas y a la piedra. Abandonaremos la sensación de ser dominguero por algo con un poco mas de sustancia.

La hicimos poco antes de irnos, en ese momento en que los niños ya echan de menos cualquier cosa que esté a algunos cientos de kilómetros de los Pirineos y en el que andar 100 metros ya les supone tanto esfuerzo como subir al Mulhacen. Con lo que fue doblemente grata.

Son apenas 2 kilómetros de sendero que tienen menos de 100 metros de desnivel y que se puede hacer en menos de una hora. Encontraremos sombra, vacas y agua por el camino y al final nos espera una pradera a orillas de un lago de montaña ideal para una microsiesta y un bocadillo. El camino es lineal, con lo que tendremos que volvernos sobre nuestros pasos cuando decidamos volver.

Probablemente lo mas complejo de esta senda sea llegar a ella. Empezará al final de una interminable pista de 14 km que parte de Saravillo. Para llegar a Saravillo tenemos que coger el desvió hacia el valle de Chistau (A – 2609) que hay a la altura de Salinas de Bielsa en la A – 138 que une Ainsa con Bielsa.

Casi cuando se acaba Saravillo nos encontraremos una pista en la que nos pedirán amablemente que abonemos una tarifa por acceder a la pista, o un poquito mas si queremos recoger setas. No recuerdo exactamente cuanto era, pero no me pareció algo excesivo.

 

Después empieza una agonía de 14 kilómetros de pista infernal que nos llevará casi una hora superar. Lo horrible de la pista no es sólo lo tedioso y lento que resulta. El problema estriba en que a medida que subimos nos encontramos trincheras que atraviesan la pista, entiendo que con el fin de desviar, y echar fuera de la carretera, el agua que desciende por la montaña. Entre el montículo y el socavón que le sigue sufriremos por los bajos de nuestro coche cada decena de metros del camino. Cuando estemos a punto de tirar la toalla nos encontraremos una alberca de riego llena de renacuajos, recomiendo una parada para retomar fuerzas y después retomar el camino con paciencia.

Finalmente llegaremos al collado de Labasar, podremos respirar, dar gracias a que nuestro coche sea alto y prepararnos para el camino.

 

 

El camino surge cerca del refugio libre que se encuentra en el collado. Tendremos que tomar el sendero de la GR-15 que desciende rápidamente entre piedras y pinos. Nos adentraremos en un pequeño bosque, cruzaremos un riachuelo y llegaremos a una gran pradera. Aunque no lo parezca estamos apunto de llegar, los pinos del final de la pradera ocultan el ibón (o lago de montaña). 

Esta ruta es muy popular y el lugar parecía una fiesta. Tendremos que buscar un huequito tranquilo donde sentarnos a descansar mientras los niños cazan renacuajos. Merece la pena dedicarle un rato a rodear el lago e internarse en los pinares que lo rodean. 

 

 

 

 

 

 

Yo me quedé con el nombre del Ibón de Plan recordando la canción de Puturú de fua: "Los chicos de Plan". Pero también se conoce por la Basa de la Mora. Parece que hay una leyenda que cuenta que en sus aguas habita el alma de una joven mora que se perdió allí huyendo de la guerra con los cristianos. Se dice que en el solsticio de verano los limpios de corazón la podrán ver aparecen entre las aguas al despuntar el alba.

 

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