Escudo invulnerable. Poul Anderson


Cerradas las novelas de fantasía volvemos a la Ciencia Ficción americana de mitad del siglo XX. Esta vez ha caído “Escudo invulnerable” de Poul Anderson.  
Esta novela es un clarísimo ejemplo de lo coyuntural e influida por la sociedad del momento que puede ser la ciencia-ficción y como se usa para criticar la sociedad en la que se vive y explorar otras posibilidades. Lo que también provoca que sea una obra con una altísima obsolescencia, ya que leída en otro contexto puede resultar insulsa y aburrida.
Así tenemos una novela completamente situada, y que lleva al extremo, la Guerra fría y el abuso de poder de los estados, y sus agencias de información, con la excusa de la seguridad nacional. Aunque resulta anacrónica ya que los mecanismos de control y coherción no son los que se aplicarían en la época actual ni de lejos.

La novela narra las aventuras de Peter J. Koskinen, huerfano, superdotado y astronatua, que llega de la expedición a Marte con una máquina creada junto con los  marcianos. Esta máquina proporciona un escudo infranqueable entorno a una persona lo que lo convierte en un invento con enormes posibilidades para el bien de la humanidad. Cuando los servicios de información se enteran lo que ven es un arma que proporciona una ventaja enorme frente al resto de potencias mundiales, así que alegando la seguridad nacional se lanza al secuestro e interrogatorio de Koskien. Koskien se libra por un pelo y va huyendo de “amigo” en “amigo” buscando una solución.

Esta situación da lugar a un libro que es su mayoría es teoría y crítica política, en la que se ponen en duda y se estudian los problemas de la democracia, los abusos de poder, su degeneración, los problemas que lleva implícitos,  las alternativas, … Todo con un tono un poco arcaicos, pero que toca temas muy actuales, tanto que no sé si decir que está completamente anticuada y que hemos realizado muchos avances o todo lo contrario y estamos muy por detrás de la situación en la que se platea. Quizá lo que mas sorprenda es la confianza inherente a las instituciones políticas.

En fin, pesada, simple, pero merece la pena leerla para recordar una época negra que yo sólo conozco por las películas, novelas y comentarios de mis padres. Y para reflexionar si tenemos por aquí danzando al mismo lobo pero vestido de 2.0.

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