El triunfo de la fundación. David Brin 1


Después de mi última experiencia literaria aposté por un valor seguro: ciencia ficción y escrita por David Brin . Inicialmente me iba a leer el segundo volumen de la trilogía de los Puplilos, le tengo ganas desde hace mucho, pero hojeé ligeramente "El triunfo de la fundación"  y en cuanto vi "Hari Seldon" y "R. Daneel Olivaw" estube perdido. Como tenía ambos e-book pues decidí leérmelos los dos.
 
Antes de nada debo decir que he roto una promesa que me hice hace casi 20 años. No pensaba volver a leer un libro de Asimov, o secuela de sus obras, que fuera posterior a los años 70. La razón básica es que a partir de este punto me parece que sus libros intentan unificar su obra en una única y extensa historia. Empezó a reescribir sus propias novelas y con lo que tenían que pasar forzosamente por determinados puntos perdiendo frescura y sorpresa. Al final no he podido mantener ese propósito y he picado.
 
La historia narra las aventuras en que se ve envuelto Hari Seldon en su vejez, justo después de grabar los mensajes que dejará para la fundación y que se visionarán a medida que se vayan superando las distintas crisis a las que se verá sometida. En este momento ya tiene una idea clara de su plan, el devenir de la humanidad, ha montado planes de contingencia frente a hechos inesperados y tiene idea de todos los componentes de su modelo matemático aunque no sabe de donde vienen determinados factores. Se le presenta la oportunidad de averiguar las razones de la falta de innovación de la humanidad y por qué cuando aparece viene asociada a estallidos de violencia, finalmente se embarca en un nuevo viaje espacial. Este viaje le llevará ineludiblemente, a aproximase al origen de la colonización, descubrir fuerzas enfrentadas que se desencadenan en el imperio, enfrentarse a las injerencias de los robots en la historia de la humanidad y dejar la situación en las historias que se contarán en "Fundación" y en "Los límites de la fundación". Por supuesto que nos debemos esperar un complot dentro de otro que se irán complicando a medida que avancemos en la historia.

 

Debo reconocer que la novela me ha gustado y que ha cumplido tanto mis peores expectativas como las mejores. Empezando por lo peor en gran medida la novela se debe constreñir a una situación pasada, presente y futura conocidas con lo que no es ni de lejos lo fresca y sorprendente que pudiera ser. Se nota la maestría de David Brin, que incluso consigue una novela entretenida, a veces sorprendente y con un estilo fiel a las sagas iniciales.

Malo también el tener que rendir pleitesía a la saga. Así a medida que va cerrando la novela se ve obligado a dejar puertas abiertas, muy evidentes, para la siguiente trilogía. Me resultó especialmente llamativa la subhistoria de Dors, o me dormí en algún puto, o no aporta nada mas allá de ser una introducción para la próxima novela.

Siendo una novela independiente no creo que nadie que no sea un gran aficionado a Asimov sea capaz de entender, o siquiera resistir, esta novela. Está completamente enmarcada en un universo con personajes y situaciones completamente delimitados y un gran histórico. Consigue hacer referencia a innumerables obras de Asimov, sin resultar pesado, lo que han hecho que me lo disfrute enormemente e incluso me deje con la sensación de que se me han escapado muchas mas. Entiendo que si no hiciera tantos años que me leí las novelas y relatos a los que se hace referencia estaría indignado por las licencias que se hayan tomado. Pero los años relajan posturas y desdibujan las fronteras.

No sé si será fruto de la edad, los tiempos que corren o los autores. Pero esta novela es mucho mas profunda, compleja y difusa que cualquiera que haya leído de Asimov. Es otro de los factores que le han dado su gracia, pero en este caso me ha entristecido, ya que personajes heroicos y planes magníficos se han convertido en manipuladores de buena voluntad, planes de contingencia en un universo Orweliano. La saga que conocí ha perdido parte de su inocencia (como cuando te cuentan por primera vez el chiste de caperucita).

Así Hari Seldon de magnifico estadista, visionario y genio que fuerza a un imperio a tomar medidas que reducirán el tiempo de barbarie tras su decadencia de 10.000 anos a sólo 1.000. Aparece como un genio manipulado, querido pero olvidado, forzado a tomar medidas a su pesar y cuyo plan es una táctica de diversión para ocultar planes mayores y mas oscuros.

R. Daneel pasa de ser el omnipresente ángel de la guarda a un bondadoso manipulador, director de la historia de las razas  humana y robótica a su pesar y sin tenerlos en cuenta.

La idea de Gaia que era una magnifica inspiración y una paso adelante en la evolución humana aparece como un mecanismo de contención que anula las voluntades individuales y que frena una posible evolución mucho mas impresionante y sorprendente.

En general transforma lo que en mi memoria era una saga heroica en algo mucho mas oscuro, destinado a mantener a la humanidad en el corralito y no permitirle alcanzar su potencial, mucho mas incierta, y ambivalente.  Y todo eso a pesar de que se intente cerrar con un último rayo de esperanza.

 

Es una buena novela, pero para amantes de la "Fundación". No puedo dejar pasar la ocasión de recomendar encarecidamente al que no lo haya hecho que lea la fundación, una de las principales razones por las que soy adicto a la ciencia ficción.
 

 

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