Circular en la Sierra del Endrinal


Hace ya tiempo pude escaparme en solitario a dar un paseo por la Sierra de Grazalema. Le tenía echado el ojo al Valle del Endrinal y a una de las rutas circulares que partiendo de Grazalema pasaba por él. Iba preparado para un agradable día de montaña en solitario, pero me encontré con una ruta espectacular, que debería ser obligatoria para todos los amantes de la sierra de Grazalema.

La ruta en cuestión es una circular que parte del Camping de Grazalema, asciende al valle del endrinal, sube al puerto de las presillas, alcanza el circo del dornajo y emprende la vuelta por la charca verde hasta encontrar nuevamente el valle del endrinal y descender a Grazalema. Un total de 13 Km, con un desnivel de 850 metros que salve en unas tristes 6 horas y media (aunque disfruté cada minuto)

En un mundo de maratonianos, carreras de montaña de 100km y demás machadas, quizá debería decir que esta ruta es un paseo, pero en realidad es para gente con experiencia y con cierto espíritu de sacrificio. La distancia es larga, el desnivel también, el camino se desdibuja, hay pedreros, lapiaz, bosques, prácticamente todo el tiempo iremos al descubierto "acariciados" por el sol, no encontraremos agua por el camino, esta poco transitado y ¡hay zonas sin cobertura de móvil!. Así que conviene llevar buen material, cartografía, la traza para el gps, agua, gorra y ganas de disfrutar de soledad en la montaña.

 

 

El camino sale del aparcamiento del Camping de Grazalema. Tiene poca perdida, hay un cartel indicando las rutas que parten de este punto. Atravesamos una pequeña cancela que nos lleva a una senda que asciende hasta los llanos del Endrinal. La subida la haremos prácticamente todo el tiempo en un bosque de pinos que se abrirá cada cierto tiempo para proporcionarnos unas magníficas vistas de Grazalema y su entorno, momento magnifico para recuperar el resuello.

 

 

Llegando a lo alto del cuestón, coincide con la desaparición de los pinos, nos encontraremos con un bonito valle, el del Endrinal, que nos invitará a una primera parada. Desde aquí parten varias sendas que nos llevarán a la Charca verde, el Reloj, Simancón, al Boyar, … En nuestro caso bajaremos al fondo del valle y tomando la senda que parte a la derecha reemprenderemos la ascensión hacia el puerto de las presillas. 

 

 

Al llegar a lo alto del puerto de las presillas nos encontraremos con una inmensa pradera que renueva las ganas de andar y nos promete una ruta espectacular. Si nos adentramos en ella, siguiendo el camino, pronto nos encontraremos una señal que nos guiará hacia el Bollar o Villaluenga. Escogemos la dirección villaluenga, dejando la excursión al Bollar para otro día.

 

Empezamos un leve descenso que nos llevará a una puerta que indica que entramos en propiedad privada. No parece haber más alternativa, así que la cruzamos y seguimos adelante. Aprovecharemos estos primeros momentos de respiro, en los que el camino es más o menos plano, para disfrutar de las magníficas vistas que se nos ofrecen. Seguimos avanzando y llega el momento de prestar atención ya que en este tramo empiezan las complicaciones. El camino hasta el momento no ha tenido pérdida, estaba pisado y prácticamente no había alternativa, así que la escasa señalización apenas se necesitaba. Aquí nos encontramos en que deberemos abandonar el camino a villaluenga, yendo hacia las montañas que nos quedan a la izquierda, y que no es fácil identificar el momento en que lo debemos de dejar debido a lo poco pisada que estará esta senda. Reconozco que me compliqué poco la vida, llevaba la ruta en el GPS y la fui siguiendo, al viejo estilo hubiese sido un poco más sufrido.

Nos encaminaremos hacia un pedrero. Es la última ascensión, y probablemente también sea el punto del camino más complejo de superar. Con paciencia, cuidado, siguiendo los hitos, algún momento de intuición y saltando la valla que encontraremos en lo alto del pedrero lo superaremos. En este punto nos  encontrarnos para un auténtico regalo: un cortado a la espalda para hacerle una foto, un valle al frente lleno de lapiaz y flores; todo el desnivel superado, media jornada por delante y ni un alma en horas a la redonda. Con alegría y precaución, el camino está muy mal señalizado, seguimos adelante de hito en hito.

 

Así llegaremos a la charca verde, a un precioso y espectacular canchal, a un magnifico pinar y nuevamente a los llanos del endrinal para emprender el descenso a Grazalema y darnos una merecida recompensa en forma de cerveza, cuña de chocolate o miel de la Sierra.

Ahora que la he visto considero que es una de las rutas imprescindibles para conocer la sierra de Cádiz junto con el Pinsapar, el río Majaceite, los llanos de republicano, la garganta verde y el salto del cabrero.

 

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